Opinión

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Este es el último correo que he recibido y me parece un buen ejemplo para ilustrar la historia de la pregunta que encabeza el post, una constante epistolar en mi vida durante estos últimos años. Desde entonces me cuesta dormir un poco más por las noches porque muchos se están quedando sin contestar últimamente, olvidados en el buzón de entrada con una estrellita amarilla puesta que nunca se desmarca.

Sé que se trata de una decisión difícil de tomar, normalmente estamos hablando de gastar en torno a 1000€, que es medio o todo el sueldo de una persona para comprar una cámara de fotos, así que es natural tener esa inquietud por no errar en la compra y buscar gente con experiencia en la materia.

Pero es que han de saber que yo ya hace mucho tiempo que no estoy tan al día porque el tema me interesa sólo en ciertos momentos, hasta que veo que mi cámara no responde a mis ordenes o tiene un rendimiento extremadamente bajo en un área que tecnológicamente está más que superada. Vendí mi Canon 350D cuando su botón de obturador estaba prácticamente inservible, me compré entonces una Canon 40D que B&H tenía un precio magnífico con el cambio al dólar y fue el full-frame, sensor hipersensible, resolución y la posibilidad de grabar vídeo en alta calidad los que me llevaron a la compra de un segundo cuerpo fantástico como es la 5D Mark II.

Todas las cámaras se han ido pagando solas, con ventas de fotografías, encargos, trabajos temporales navideños, publicidad o incluso alguna que otra boda. El dinero ha sido suficiente para eso, nuevos objetivos y un equipo informático potente para trabajar. Todo lo que he ganado lo he reinvertido en tecnología de nuevo. Actualmente estoy muy muy contento con lo que tengo y creo que he llegado por fin a una fase de estabilidad. La 5D Mark II tiene potencia de sobra para cualquier situación a la que me tenga que enfrentar, mis objetivos cubren un rango focal de los 10 mm a los 120, la 40D es un estupendo respaldo, el Macbook tiene una pantalla excelente y es rápido procesando lo que le eche encima.

Así que ahora estoy satisfecho en casi todos los aspectos y creo que esta situación se mantendrá durante años. Ya sólo pongo interés en las nuevas cámaras que van apareciendo con tamaños de compacta y prestaciones de reflex, sólo necesito eso, poder llevar siempre en el bolsillo una cámara que me responda rápidamente cuando pulso su botón de obturación en cualquier situación luminosa, y creo que cada vez están más cerca de lograrlo.

Por eso me es difícil responder estos correos cada vez más. La cámara que más te convenga depende de tus necesidades- qué dicho está esto – . Si nunca has tenido una cámara reflex, tienes un presupuesto ajustado y lo que quieres es aprender, cómprate alguna de las de gama más económica de Canon o Nikon – que son los fabricantes más punteros y con mayor mercado de segunda mano -. Si es tu segunda reflex y necesitas más, salta a modelo intermedio; y si es tu pasión, eres semi-profesional y sabes engañar a la parienta, cómprate una de gama de alta, hombre.

Lo que nos gusta es tomar fotografías, a la cámara nunca hay que tomarle cariño, más bien odio y olvidarse de ella por seguir siendo un pegote entre nuestros ojos y lo que fotografiamos.

Gallinas Esféricas

Un interesante texto que nos explica el reduccionismo, nos habla de la evolución del pensamiento científico, de si ciencia = predicción, de sistemas caóticos, complejos y otras cosas en sólo 10 páginas que todo el mundo debería leer para saber de cómo la Ciencia quiere tumbar un muro qué hasta ahora sólo se atrevían a saltar alegremente fiolósofos y religiones.

Seguramente estén al tanto de que hay un manifiesto que está circulando por la red a un ritmo trepidante. Seguramente han leído en los periódicos de hoy, oído en la radio o visto en la televisión que parece haber estallado una guerra entre internautas, músicos y cineastas. Es probable que estén confusos con lo que está pasando. Es normal, porque estamos en una tesitura de la vida moderna y hacerse el cuerpo a cambios tan bruscos es muy difícil y más si los medios generalistas no lo terminan de explicar bien.

Todo esto ha empezado con el anteproyecto de ley de economía sostenible, donde la gente del ministerio de cultura intentó colar un punto que venía a decir que el gobierno creará una comisión “competente” con capacidad para cerrar los sitios web que hasta ahora, los jueces con la ley vigente en la mano no podían cerrar.

La señora ministra de cultura González Sinde conoce muy de cerca la industria del cine y de la música, tanto que está al límite de ser incompatible su cargo con su pasado . El problema principal es que ella sólo conoce bien bien la vieja y trasnochada industria cinematográfica y discográfica y piensa inocentemente que toda la nueva música y cine aspira a seguir siendo partícipe de ese modelo de negocio tradicional por lo que poder controlar lo que pasa en ese mundo oscuro que es internet pasa a ser una necesidad urgente.

Lo cierto es que esto del internet ha sido una irrupción tecnológica de unas magnitudes tan descomunales que no nos queda otra que replantearnos muchos conceptos que parecían absolutos, como los derechos de autor.

Internet básicamente son personas intereactuando con computadores. Es como la vida real, pero con unos cacharros que permiten que todo fluya más rápido. Nadie nace sabiendo y nuestros conocimientos y por tanto nuestra capacidad creativa depende de la información a la que estamos expuestos desde pequeños.

Al principio de los tiempos, la única información que recibíamos eran los sucesos que directamente captaban nuestros sentidos, después desarrollamos el lenguaje para contar esas experiencias sensoriales a nuestros semejantes y luego más tarde la pintura y la escritura para hacer lo mismo evitando tergiversaciones propias de la memoria humana. El arte fue otra respuesta para una necesidad tan humana como es la expresión. La evolución de las tecnologías de la información, es la que explica la Historia, es la que ha hecho que pasemos de ser seres prehistóricos que vivían en cuevas a ser seres históricos, urbanitas del siglo XXI.

Haber conseguido digitalizar cualquier tipo de información en ceros y unos es lo más grande que hemos hecho como especie. Y luego vino internet que permitió la transmisión instantánea de los mismos. Hacer copias de información en este terreno de juego tiene un coste cero por lo que es normal que una industria basada en la distribución de la copistería como son básicamente la industrias remanentes discográficas, cinematográficas y editorial se arruinen con la aparición de internet.

Pero entonces ¿va a acabar internet con la música, el cine, los escritores, los fotógrafos? ¿ se va a acabar con la creación artística? Rotundamente no, más bien todo lo contrario. Estoy convencido que nunca hubo tantos y tan buenos artistas sobre la faz de la Tierra, muchos propiciados y motivados en gran parte gracias a internet. Es cierto que la mayoría de ellos son aficionados y no viven de ello, ni tienen yates, ni aviones, ni van en limusina, pero también es cierto que muchos crean obras mucho más interesantes y hasta son felices con sus vidas. Antes sólo podían tener fama y seguir adelante los que se encontraban un sello discográfico, una editorial o una productora, los que tenían dinero o buenos conocidos.

Hoy salen cuatro chavales en Sevilla, con 40 euros, y al día siguiente los conoce media España. Es cierto que la red todavía está verde haciendo dinero, pero es simplemente más inteligente verlo como una oportunidad, como hacen iTunes, Spotify, Bubok que como un problema.

Lo que defiende el manifiesto no es el gratis total, lo que defiende el manifiesto es el camino natural que toda la sociedad partícipe de internet tuvo, tiene y tendrá.

En 9 meses, el caos vital puede hacer que te sucedan muchas cosas; como pasar de alegre soltero fiestero a padre casado a la fuerza. Es lo que tiene el drama y la precipitación de la vida. A mí no me ha ocurrido eso pero hace ahora 9 meses que viajé de Londres a Pamplona a impartir un taller de herramientas digitales. Luego me fui a Nueva York y a finales de abril Javi Moya, que me llevó a Pamplona, me presentó a Mikel Urmeneta. Conectamos muy bien y Mikel me acabó trayendo de vuelta a Pamplona el pasado 6 de junio.

Yo de pequeñito era de los que le pedía a su padre que le hiciese madrugar durante las vacaciones de verano para ver los 5 minutos escasos de los encierros de San Fermín. Este año he tenido la gran suerte de poder tener un superchaleco blanco de prensa que me ha permitido estar ahí en un sitio privilegiado, haciéndole fotos a los toros de cerca, demasiado cerca.

Pero lo que no se puede comprender por la tele son las 24 horas seguidas diarias de intensa fiesta que se viven en la ciudad. Es una cosa sobrenatural aquello. Un exceso humano único y original que sólo se puede dar de esa manera en una ciudad tan travesti como Pamplona. Los toros y el alcohol no son nada más que la enzima que se necesita para catabolizar y acelerar la explosión de la fiesta, representado en el chupinazo del día seis.

El problema que tiene Mikel Urmeneta es que a él le dura la energía sanferminera todo el año y por eso tiene que vivir en una ciudad como Nueva York y volver en los siete u ocho días de alineación vital con la ciudad de sus orígenes. Pero lo que más mola y sorprende de Mikel es la capacidad para canalizar esa energía y creatividad con un proyecto empresarial tan fuerte y consolidado como Kukuxumusu. 20 años más tarde los de Kukuxumusu siguen siendo una panda de amigos que se arriesgan a hacer cosas nuevas que parecen locuras de cuatro chalaos pero que al final no les salen nada mal.

Haber vivido y respirado un poco de esa atmósfera ha sido todo un lujo mientras tomaba estas 276 fotografías que se pueden ver en sanfermin.com o en este set de Flickr

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La otra noche en la cena con Raquel Sánchez Silva, presentadora de tv y Albert Jodar, fotógrafo, me di cuenta de que los tres usábamos un Casio en la muñeca.

Y yo creía que el mío, era el único modelo existente, el modelo albañil de toda la vida que no se rompe ni se gasta la pila en la vida. Pues resulta que no, que el mío es el bronce en el medallero de los modelos Casio. Raquel tenía el oro – 3 minutos adelantado para así nunca llegar tarde a grabar – , Jodar que es ya fotografo consagrado lo tenía plata y yo el de plastico negro, el de la primera comunión.

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